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Aguilar y los barras
Para el presidente, la prensa minimizó el ataque de la barra brava.
"Ojalá lo maten a Lavezzari, a mí, que nos maten, así se habla de todo lo que está ocurriendo. La popular la manejan 50 vándalos", dijo, y pidió al Estado seguridad para él y sus pares.
José María Aguilar, 2007
Víctor Frankenstein comprende en ese momento el horror que ha creado, rechaza con espanto el
resultado de su experimento y huye de su laboratorio. Al volver a él, el monstruo ha desaparecido
y él cree que todo ha concluido. Pero la sombra de su pecado le persigue: el monstruo tras huir
del laboratorio, siente el rechazo de la humanidad y despiertan en él el odio y la sed de venganza hacia su creador.
Este video que encontré navegando por la red y con el cual se puede o no compartir algunos conceptos, nos despierta recuerdos y sentimientos de esos que no se venden,
por más que los macabros personajes que hoy gobiernan la institución se empeñen en dañar el prestigio y asesinar el orgullo que costaron más de 100 años contruir.
Porque se puede ser crítico sin perder el sentimiento. Porque el aguante no es solo gritar en la tribuna sino también defender a nuestro querido River.
"En los últimos cuatro años, River perdió plata con la Libertadores por los premios que pagaba.
El año pasado, llegamos a la semifinal y si hubiésemos salído campeones, la pérdida era de cuatro millones de dólares.
Estaba mal diseñado el sistema. Convenía perder para no pagar."
Hector Grinberg, Tesorero de River
- ¿Vive a la Libertadores como una obsesión?
- No. El Real Madrid estuvo treinta años sin ganar la Copa de Europa y
nadie duda de su enorme capacidad futbolística.
José María Aguilar, 10-04-03
"Tratando de satisfacer a los DT de turno, hubo muchos préstamos desacertados.
Pero en las compras nos equivocamos muy poco. Cuando compramos a Jairo, era de selección y lo sigue siendo.
Oberman tiene todo para triunfar en River. Galván es un jugador que despierta expectativa."
José María Aguilar, Diciembre del 2005
" El club vendió menos porque no todos los años sale un Saviola o Aimar...
Si Falcao no se hubiera lesionado, lo habríamos vendido."
Hector Grinberg, Tesorero de River
"Llegamos a la elite del basquet nacional para quedarnos"
José María Aguilar, 2005
Nota : En Agosto del 2006 River perdía la plaza en la Liga Nacional por deudas con el cuerpo técnico y el plantel.
"Obviamente todos pensamos en ganar campeonatos, ¿a quién no le gusta?
Y ojalá que sea cuanto antes, pero cuando no se da, también hay que evaluar otros aspectos".
Domingo Díaz, Vicepresidente de River
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Nov 2007
Que la anécdota sea perder (Tras River 5-0 Velez)
El partido de ayer supuso una anormalidad en la mediocridad constante que River tiene que soportar de buen tiempo a esta parte. Mediocridad de la que ya sabemos quienes son los principales responsables pero de la que no escapa este cuerpo técnico bajo cuya conducción River ha sufrido humillantes derrotas en calidad de local ante equipos como Gimnasia de Jujuy, Chicago o Godoy Cruz,la dolorosa eliminación ante Caracas y fracasos varios en el año y medio que lleva al frente del plantel profesional. Pero no solo ha sido responsable de fracasos múltiples sino de jamás haber encontrado un equipo que nos diera la sensación de que como dice el Bambino :"La base está". Es más, el equipo de ayer termina goleando aun cuando sus delanteros convirtieron solamente un gol de los cinco, delanteros que curiosamente eran el 6to y el 7mo en la lista de preferencias del DT, mientras el enganche hacía su debut y si bien no desentonó tampoco brilló. Entonces uno se pregunta si verdaderamente se encontró el equipo o si simplemente se trató de un oasis en el desierto con rendimiento individuales de excelencia, que remeda la experiencia del verano pasado. Habrá que esperar.
Deberemos entender que los reconocimientos no deben llegar por un solo partido muy bien jugado. Esto es River. Passarella tendrá su reconocimiento, y hablo de reconocimiento pero no de identificación del hincha, al menos de mi parte, cuando este rendimiento, sin necesariamente marcar 5 goles por partido, se mantenga por varios partidos y entonces la anécdota sea perder y no ganar.
Cuando hablo de identificación del hincha quiero significar que particularmente me es difícil identificarme con alguien que desde su discurso habla de un club vendedor en lugar de un club ganador. Claro ejemplo que es un DT jugando a ser dirigente. Me es difícil identificarme con quien desafía al hincha a la constancia del insulto y se niega a dar un paso al costado ante la evidencia del fracaso. Me es difícil identificarme con quien compromete su continuidad a la obtención del campeonato y se autoimpone plazos como si fuera quien tomara las decisiones. Me hubiera gustado escuchar de él un "Quiero revancha, ganar el torneo y la sudamericana, pero pase lo que pase me voy en Diciembre". Eso hubiera sido digno del Gran Capitán jugador. Hubiera tenido el apoyo incondicional de todos, aún de sus detractores y no hubiera cargado ninguna mochila a sus jugadores.
River desde su gente, desde sus jugadores y sus pibes , a pesar de su dirigencia, los caprichos y soberbia de su DT, es hoy por hoy el único con el potencial y la chapa para pelearle mano a mano el campeonato y la sudamericana a Boca. Ojalá, más allá de los beneficiados indirectamente, este rendimiento se sostenga y al igual que lo que ocurre en la vereda de enfrente en River ganar jugando bien deje de ser un hecho excepcional.
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De Objetivos, Formas y Modos
Cuando empezó el semestre nuestro DT condicionó su continuidad a la obtención de un título. Mas allá que no deja de ser llamativo que un empleado disponga las condiciones para su continuidad pasando por encima de las decisiones de sus empleadores, ligar la continuidad del técnico a un determinado objetivo, sin evaluar las formas y los modos empleadas para conseguirlo, es aún mas llamativo y próximo a la estupidez.
Supongamos que a un científico se le otorga determinado presupuesto para investigar un hecho puntual. Finalmente logra el objetivo pero no sin antes despilfarrar más del triple del presupuesto asignado en recursos que no eran necesarios, retrasando la investigación con pruebas obsoletas, pataleando y denunciando múltiples e imaginativas conspiraciones contra su obra. En fin, logra el objetivo, pero con formas y modos no convincentes, que incluso comprometen investigaciones futuras. Es válido que continúe en su puesto?
Hace poco el Real Madrid dio el ejemplo. Se consagró campeón de la mano de Capello, pero la dirigencia optó por no renovarle el contrato. Evidentemente los dirigentes entendieron que las formas y modos empleados para alcanzar el objetivo de la Liga no fueron apropiados.Probablemente hayan comprendido que la chapa, la historia y el propio peso del Madrid fueran los argumentos principales para que, ante el déficit de sus oponentes, el campeonato quedara en la Casa Blanca. Quizás lo que vino después de Capello no haya sido demasiado diferente. Pero intentaron un cambio porque entendieron que más allá del objetivo, el modelo estaba agotado y su continuidad aseguraba más fracasos que éxitos.
Que en River se aplique esa lógica es una utopía. Según los estipulado si el River de Passarella se queda con la copa, el técnico continuará en su puesto a pesar que River gane la copa jugando mal, pasando de fase por chapa y vergüenza más que por juego y confianza, ganando tan solo un par de partidos e igualando con sufrimiento más de lo debido, descuidando el campeoanto local, a 10 o más puntos del líder y comprometiendo la clasificación para la Libertadores del 2009.
Por tanto como en River no se aplica la lógica, como en River no importa el como, no existe espacio para la opción más inteligente. Ganando o perdiendo seguirá despilfarrando prestigio. Lo hará ahora o en 6 meses cuando vuelva a quedar fuera de la Libertadores y se baje del Clausura a 4 fechas del final. Ojalá alguien ponga un poco de cordura y evaluando los hechos ponga fin a tanto despilfarro de prestigio.
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SE FUE PASSARELLA : TERMINO COMO EMPEZO
El espantoso ciclo de Passarella terminó como empezó. La madrugada de aquel 9 de Enero del 2006 cuando en una maniobra oscura, dirigentes con el apoyo de los referentes del plantel protagonizaron un bochornoso incidente que terminó con la salida de Mostaza Merlo, se daba comienzo a una de las etapas más sombrías y de mayor degradación futbolística e institucional que River haya tenido que soportar. Merlo, acorralado y asqueado de la situación, pegaba el portazo en plena madrugada y lo anunciaba en conferencia de prensa esa misma mañana. Pocas horas después, sospechosamente, Passarella ya era el técnico de River. Sin dudas el acuerdo había sido cerrado mucho antes y la maniobra para la salida de Mostaza planificada con antelación. No importaba ningún proyecto futbolístico. Solo importaban los capitales que acercaría Passarella y que contribuirían a cerrar balances dibujando imaginativos superávits y contratos de dudosa ética. Un "golpe de banco" sombrío, auspiciado por una dirigencia macabra, rodeada de escenas caricaturescas ( como la supuesta salida de Gallardo - cabecilla del golpe - dando pena en un hotel de Mar Del Plata) y que encaramaba la figura de Passarella y la proyectaba con ambiciones políticas en la institución.
Comenzaron a desfilar los Hardoy, los Zahavi, los Hidalgo, los Arribas y el Locarno. Un técnico que avalaba políticas vendedoras y dirigentes que argumentaban cierta satisfacción porque el equipo había quedado prematuramente eliminado de una competición internacional ya que, en caso de llegar a final, las pérdidas para el club hubieran sido mayores. Jugadores que dejaban el club en medio de una competción ( Montenegro) y otros que hacían planteos horas antes de partidos cruciales ( Cáceres ). En cuanto los resultados no se daban ( como era previsible) y el técnico esbozaba cierto disconformismo, los dirigentes respondían ofreciendo contratos japoneses por 3 años y/o un suculento aumento de sueldo a horas antes de partidos que podían decidir la continuidad del DT. El acuerdo entre dirigentes y el DT estaba claro. "Yo te cubro la espalda vos poné la jeta y bancame a la fieras". Y Passarella, soberbio de profesión, aceptó el convite. Asi cuando los resultados le fueron esquivos y la gente clamó por su renuncia, él apostó por "redoblar su apuesta" y por retar al hincha a mantener la constancia en los insultos. Quien puede entender semejante reacción frente a los hinchas del club que uno dice querer sino, desde turbias razones y favores comprometidos? Passarella, a conciencia, fue el escudo y catalizador del malestar general que debía tener otros receptores. Lo triste es que el Kaiser utilizó su crédito, su chapa y gloria pasada para cubrir a inútiles e ilustres desconocidos responsables de un descalabro institucional sin precedentes.
Era de preveer que el escudo iba a durar lo que el crédito del técnico tardara en dilapidarse y la paciencia del hincha aguantara. La cartita de Mayo, aquella mal redactada pero peor leída por el DT-Dirigente, fue un manotazo de ahogado. Fue la innecesaria prolongación de un ciclo que ya no tenía retorno pero que debía seguir sirviendo de contención de la bronca hasta donde diera y capaz, con un guiño de la suerte, rascando algún título de segundo orden darle aire para unos meses más. Más allá de algunos veranitos como contra la bosta y Botafogo, la suerte ya estaba echada. Tic .. Tac ..Tic..Tac... la bomba finalmente explotó y el escudo terminó de quebrarse. El Titanic la emprendió contra el iceberg y se pegó un porrazo inolvidable por la enorme tristeza y desparramo de inocentes ilusiones que produjo.
Sin escudo protector y con el barco en pleno naufragio no extrañe que muchos indeseables empiecen a saltar a los botes escapando de la catástrofe. Los únicos que van a quedar son los hinchas de River, esos que Passarella enfrentó y discriminó entre verdaderos y los que para él no lo son porque no apostaban a su continuidad; esos que Aguilar no respeta y de los que burla con su retórica de palabras vacías; esos que sufren en vivo o a la distancia por su querido River y están hartos de las cargadas y la humillación futbolística permanente. Esos hinchas son los que al final de muchísimas vueltas, decisiones equivocadas y etapas sombrías, terminan bancando el naufragio y rescatando desde la pasión la ilusión por volver a ver a un River ganador del que nos sintamos infinitamente orgullosos.
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La trituradora de Lucifer
Si alguien, allá por 1997, hubiera osado a predecir una debacle institucional como la que hoy nos lastima, probablemente hubiera sido tildado de hereje o profeta de hecatombes imposibles. En verdad, que aquel club de paso firme y arrollador pudiera transformarse en poco menos de 10 años en esta enclenque y desprotegida institución que hoy padecemos, solo cabía en una mente retorcida, macabra y enferma digna del mismísimo Lucifer. Tres letras más, tres letras menos, el demonio se hizo carne y nos convirtió de Campeones del Siglo en el hazmereir del futbol argentino. De la gloria de las portadas deportivas del mundo, Lucifer nos condujo sin escales a los títulares de la sección policiales. Dejamos de ser noticia por nuestras hazañas y pasamos a ser noticias por nuestras miserias.
Cuando los herejes traen a recuerdo aquellos 18 años de sequía para justificar tanta desidia e incapacidad, es saludable recordarles que aun en la derrota existe la dignidad. Pero Lucifer, tres letras más o menos no hacen a la cuestión, nos quitó esa dignidad. Le agregó la identidad, el orgullo, la gloria y las pasó por su trituradora. No contento con eso, se cargó los ídolos y nos cargó de odio. A Ariel, que sus errores habrá tenido, lo llamamos hereje por gritarnos un gol, luego de tantas alegrías que nos dio. A Daniel, que si bien se equivocó feo, lo terminamos acusando de bostero luego que cada vez que como jugador los enfrentó con su sola presencia los hacía temblar. A Mostaza, más allá de gustos, lo acusamos de cagón. Al Negro, al que su inexperiencia le jugó una mala pasada, lo sentenciamos como inútil. Al Enzo de mercader, al Muñeco de Golpista y si faltaba la frutilla del postre ahora a Ramón de mercenario. Basta! Lucifer es el responsable inseparable de este enfrentamiento inédito de la familia riverplatense. Nos insultamos entre nosotros, insultamos a nuestro pasado mientras Lucifer con su verborragia inútil se descotilla de la risa y pasa a nuestros ídolos por su trituradora nefasta.
Lucifer, tres letras más o menos no cambian al sujeto, monjes negros y buitres que lo acompañan han triturado a nuestro querido River. Lo han desangrado a más no poder. Han lucrado con nuestras glorias, que más allá de errores circunstanciales, glorias son, más aun si se los pondera frenta a estos mercaderes de la derrota que hoy rigen los destinos de nuestro club. Son aquellas glorias pasadas los que merecen banderas y cánticos en su contra? Son ellos los responsables directos de un saqueo institucional sin precedentes, de un club que convirtió un templo de futbol en un anfiteatro en ruinas?
No nos equivoquemos más. No alimentemos la farsa orquestada para seguir triturando a River. Enfoquemos la bronca y el reclamo sobre los verdaderos responsables antes que Lucifer, tres letras más o menos no hacen diferencia, triture nuestro último bastión : El Manto Sagrado.
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