Coma 4
by Ariel Santillan on Mon Dec 10, 2007 1:26 pm
A River le indujeron un estado de coma profundo ... muy profundo. Lo acostaron, lo durmieron y lo conectaron al respirador artificial de su gloria, esa que todavía lo mantiene milagrosamente vivo. Hoy, los que por negligencia, impericia o imprudencia son responsables de tal cuadro, recurren de apuro a los más destacados profesionales quienes huyen despavoridos al contemplar la situación. Nadie se quiere hacer cargo, ni de las culpas ni de las soluciones.

Lo más preocupante es que, aún en este estado de indefensión, River continúa siendo agredido por hechos y palabras que desgarran sus tejidos más sensibles. Ni siquiera reparan en evitar que el mal siga avanzando. Se lo expone a River a continuar degradando su dignidad a cualquier precio, en tanto y en cuanto sea de provecho para salvar las cabezas de los verdaderos responsables del desmadre atribuyéndole las culpas a otros que, sin dejar de ser partícipes de este desorden, lejos están de ser los que condujeron con sus decisiones a esta debacle.

River cada tanto parece mostrar alguna pasajera señal de recuperación, que engaña a los más inocentes y sirve a los sicarios de la derrota para vendernos un cuento barato de falsas soluciones a corto plazo. Pero esas señales no son más que meros actos reflejos que surgen de los mandos naturales de la historia y el orgullo. Eso fue River ante Boca y eso fue River ante Botafogo. River es un club acéfalo, que ha perdido su capacidad de razonar y discernir, en el que sus dirigentes actúan en forma casi instintiva con resultados a la vista. Instinto que ni siquiera sirve para proteger a River de males mayores, ya que no es más que el propio instinto de supervivencia de personajes siniestros que buscan un DT de espaldas anchas o de suficiente consenso que les permita calmar a las fieras, sin importar proyectos, formas y modos.

Este River inerme hoy ha sido reducido al ridículo y es presa de la burla de cualquier perejil. Su prestigio ha sido reducido a cenizas y su identidad vapuleada. Las esperanzas de que la situación se revierta en el corto o mediano plazo no son demasiadas, mas aún si los que deben aportar soluciones son los mismos que pergeniaron este desorden. Lo único que sostiene la esperanza es que el corazón sigue latiendo. Ese corazón que son los millones de hinchas cuyo único interés es que River despierte de esta pesadilla. Esos hinchas a los que no los mueven favores políticos ni monetarios. Esos hinchas que se saben hinchas de River y no de la hinchada. Esos son el corazón de River. Ojalá ese corazón tenga la fuerza suficiente para resistir golpes aún mucho más dolorosos. Ojalá tenga el temple necesario para sostener la gloria contra la que atenta tanto bochorno y tantos cachivaches mal paridos jugando a ser dirigentes, esos que están matando River ... a un River que se muere de Vergüenza.
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